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Rodrigo Verdugo: ilustrador de especies compañeras

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Rodrigo nació y creció en Santiago, en una casa enorme, llena de espacios para recorrer y descubrir, por dentro y por fuera. Con su vecino y compañero de juegos de la infancia se llamaban con un silbido de tiuque; Rodrigo tomaba aire y gritaba Chiii cchhtiii chii, y su amigo le contestaba chii chhii chii. Desde ahí, ambos sabían que ya podían empezar las aventuras. Cantos de aves, lagartijas, insectos y largos viajes al bosque templado fueron creando un entorno silvestre expansivo y expresivo que hasta hoy, lo acompaña y lo guía en lo que más le gusta hacer: retratar especies compañeras, dibujar vida. Desde aquellos días en la enorme casa de sus abuelos hasta ahora, Rodrigo se convirtió en el padre de dos niñas, gestor y autor de una decena de libros de fauna silvestres. 

Es publicista y la mayor parte de su vida profesional la dedicó a la dirección de arte y el diseño editorial, lo suyo siempre ha sido crear imaginarios visuales para comunicar, el dibujo y la motivación por compartir la emoción de ser partes de territorios diversos han construido una identidad plástica que evoluciona al igual que su conexión con las especies que lo habitan y se detiene a observar. 

Choroy – Enicognathus leptorhynchus

Con cada especie hay un momento de atención, de profundización, y los trazos están al servicio de eso. No importa si son pelos, plumas, sombras o si la técnica es la correcta:

“Lo que busco es una historia, una expresión, contar algo que te motive a mirar de nuevo”.

Para Rodrigo lo más gratificante es que quienes menos conocen acerca de las especies, se descubran curiosos y deseosos de aprender más de su historia. Rodrigo dibuja para ayudarnos a conquistar ese pivotante momento de asombro y expansión de la realidad, cuando descubrimos que no todos los pájaros son palomas. -Y BUM!! Existen los gorriones, los mirlos y los zorzales. Aves que cantan diferente, interactúan singularmente y hacen de la naturaleza un lugar infinito en todas las direcciones. 

Tordo – Curaeus curaeus curaeus

Rodrigo lo percibe con nitidez:

La naturaleza es la esencia, no hay nada sin ella”

y como muchos de nosotros, en él vive un conflicto que se va complejizando con cada decisión de vida y en su trabajo esa conciencia tiene un impacto. Su práctica se alimenta de una responsabilidad importante, la de heredar a las siguientes generaciones la oportunidad de experimentar la naturaleza como nosotros hemos podido hacerlo y de dotarlos de herramientas para los desafíos que les toca enfrentar, desde ahí que acoge con alegría la llegada de nuevos ilustradores:

“Hay un ilustrador español con el que converso regularmente que me pregunta: qué está pasando en Chile con la ilustración naturalista?”. “Es muy refrescante la aparición de nuevas miradas, de nuevas formas de mostrar la naturaleza y comunicarla”. 

En los dibujos de Rodrigo habita su mirada, una posición original que nos acerca a la vida no humana que retrata y al mismo tiempo, a la suya, a la de un hombre preocupado por el futuro de sus hijas y ocupado en mostrarnos las formas de vida que como nosotros, también necesitan un lugar donde compartir su propia experiencia. Por eso le alegra la llegada de nuevas generaciones al oficio, porque cada vez son más especies las que necesitan con urgencia, que los humanos tomemos mejores decisiones. Cada ilustrador que se suma al oficio, es una nueva mirada para contar historias silvestres, comportamientos y relaciones de vida distintas a nosotros.

“Nuevos ilustradores también son nuevas formas de transmitir el mensaje, … cuando más personas se toman el tiempo es porque los mueve de verdad y así nos vamos dando cuenta que no estamos solos en esto”. 

Rodrigo dibuja para ayudarnos a encontrar un camino de vuelta a nuestro sentir silvestre y aunque no se piensa como un referente, su trabajo sin duda lo ha convertido en uno, y su historia de vida revela una convicción que ni siquiera el daltonismo ha detenido. Los verdes, los azules, los marrones e incluso algunos amarillos, se confunden en una paleta mental de colores reducida que ninguno de nosotros podría adivinar, porque su expresión es vital y vibrante como el más explosivo de los amarillos. A través de las horas y las herramientas digitales, Rodrigo le ha enseñado a su cerebro a leer campos cromáticos que habitan más allá de su percepción. La adaptación cromática y la libertad de técnicas es parte de su identidad y de un proceso personal en busca de expresividad, de vida.

Una de las cosas que más recuerdo con satisfacción es cuando un amigo me dijo: ese chercán está vivo”.

Paloma – Columba livia

En el trabajo de Rodrigo hay un trazado sinuoso y decidido por encontrar oxígeno entre las plumas y atrapar el viento entre los pelos de un puma o de una tímida vizcacha. Y para la corrección de color, siempre lo acompaña su hija, su compañera Leonor que una vez lo salvó de agregarle verde a la grisacea cola de un sorprendido gato andino. 

“La densidad, el valor del contenido de una imagen ilustrada es especial, el impacto que genera siempre es mayor al que uno se podría imaginar”.

Sus ilustraciones son la narrativa visual de decenas de libros que en la última década han transformado la manera en que los chilenos entendemos nuestra identidad silvestre. El camino a imaginar un puma, en vez de un león africano cuando pensamos en un mamífero, lo hemos recorrido a través de su trabajo.

Títulos como: Exploremos el bosque con Fundación TrekkingChile; Mamíferos de Chile; Las aves rapaces de Chile de A. Iriarte, T. Rivas y F. Jaksic; 32 Especies para conservar de Editorial Photosintesis y Naturaleza Revelada son parte de los universos visuales que nos han hecho sentir más cerca y entrelazados con las historias silvestres que habitan junto a nosotros.  Hace unos meses lanzó su última publicación: “De chincol a Jote”, un libro de aves muy singular donde las plumas se toman todos los rincones de las hojas y de nuestra imaginación. El tomo 2 ya está en imprenta y te recomendamos ir por el tuyo con agilidad, porque se vuelan rápido. 

Pudú – Pudu puda

Más de 25 ilustraciones de Rodrigo son parte de Neguén y así, del mapa de la naturaleza cotidiana de muchos usuarios. Un pudú que no se decide a caminar al siguiente arbusto, un guarén que haría dudar a cualquiera si debiera tratar de echarlo o invitarlo a comer, un tordo que no podrás confundir jamás con un mirlo y una paloma en permanente duda como muchas de las que te has reido en el parque son algunas de ellas. 

Las ilustraciones de Rodrigo aterrizaron en el territorio imaginario de Neguén para ayudarnos a reconocer especies compañeras, propositivas, contextuales y la originalidad de un ilustrador que no deja de evolucionar e intentar regalarnos ese singular y maravilloso momento, cuando dejas de llamar paloma a todas los pájaros de la plaza.  

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